jueves 2 de octubre de 2008

Adiós

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Vista la moda de que todo el mundo últimamente se muda de blog, he decidido que yo también. Voy a cambiar de aires. Lo cierto es que la dirección y el nombre de mi blog no me satisfacían mucho, poco tienen que ver con lo que soy ahora, y a veces la mención de mi periplo parisino me trae recuerdos un poco amargos, así que he pensado que lo mejor sería hacer borrón y cuenta nueva.

Tengo el blog en el mismo perfil, por lo que no será difícil que lo localicéis. De aquí mis disculpas a los que tengáis que (o queráis, claro está) actualizar vuestros feeds o lo que sea (ojú, qué pompa me doy...) He importado las entradas publicadas desde mi vuelta de los Estados Unidos (los comentarios también se han mantenido); el resto prefiero que permanezcan guardaditas en el viejo blog (que por cierto, no voy a borrar, por si a alguno le da la vena nostálgica) Ah, y ya no soy la Parisina de bote, a partir de ahora soy la Parisina a secas (sí, me cambio más de nombre que Tamara Seisdedos, aka Ámbar, aka Yurena, ¿y qué?)

Bueno, señoras y señores, les espero en mi nueva morada:


(Aún estamos con arreglillos y retoques de aquí para allá, pero no os inquietéis, sentíos en vuestra casa)

miércoles 1 de octubre de 2008

Estoy harta

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De no encontrar a nadie.
Harta de ser siempre la sujetavelas del grupo.
De que los amigos de mis padres me pregunten siempre que si tengo novio (como si fuera asunto suyo) y de que pongan cara de pena cuando les digo que no (por ser educada, más que nada, porque lo que realmente deseo es sugerirles que se metan en sus asuntos)
De que los chicos que se acerquen a mí sólo busquen pasar el rato y no se molesten en conocerme como persona.
De ser la única de mi pandilla que no tiene novio (¡incluso la soltera más recalcitrante y radical ha encontrado su media naranja!)
Harta de estar sola.

No me malinterpretéis, pero estoy en medio de una tormenta emocional. Me siento cada vez más sola, cuando mis amigas quedan con sus respectivos novios y yo soy la única que se queda en casa tragándose Cine de Barrio con mi madre porque no tengo plan. Llevo toda mi vida haciendo de sujetavelas para los demás, esta semana sin ir más lejos me ha tocado dos veces, y para colmo de males una de las parejas incluía al Guaperas y a la rubia. Y me duele ser la única que no tiene quien me vaya a buscar al trabajo, quien me llame todos los días, quien me acaricie el pelo mientras conduce, o sencillamente que me dé la mano cuando voy por la calle.

Últimamente ya no aguanto estar en medio de mis amigos cuando están en pareja. No es que estén todo el día dándose el lote (todo lo contrario), pero hay pequeños gestos, besos, miradas cómplices, manos que se tocan, etc., y siento celos.

Cada vez que conozco a alguien con el que conecto, termina tirando mis ilusiones a la basura y saliendo en desbandada.

Sé que no soy una Miss España, pero tampoco un callo horroroso, procuro ser amable con todo el mundo y no juzgar a nadie, no soy una cabeza hueca y según mis amigas siempre les hago reír con mis ocurrencias, ¿por qué tengo tan mala suerte en el amor entonces?

La soledad es buena pero cuando es una opción, no una situación forzosa.

Obviamente no voy a agarrarme del cuello del primer hombre que se me acerque, pero creo que yo también tengo derecho a ser feliz, ¿no?