viernes 11 de julio de 2008

Ese-e-equis-o

A algunos os sorprenderá el cambio de tornas que ha habido en este blog. De hablar de cosas banales y de mis pequeñas preocupaciones diarias, he pasado a un tema que no dejará indiferente a nadie: el ese-e-equis-o (más conocido como sexo).

Llevo un tiempo reflexionando sobre la importancia que tiene en nuestra vidas. Cuando entras en la adolescencia y tu cuerpo comienza a sentir curiosidad por ello, piensas en cómo será hacerlo y te imaginas de todo. La cultura y la televisión no hacen sino darle más importancia al asunto (¿cuántas escenas de sexo habremos visto en la TV? ¿O cuántas en la que dos adolescentes se preparan para su primera vez?)

Nos pintan el sexo como el segundo motor del mundo después (o antes, quién sabe) del dinero, algo tan sumamente bueno que hace perder la razón a las personas, que origina pasiones, imperios, escándalos, crímenes, locuras, etc. Por no olvidar que se trata del acto que origina la vida, aunque menos de la mitad de la humanidad lo practique con intenciones de procrear.

Por eso nos enfrentamos a ello pensando que va a ser una maravilla iniciarnos en el sexo.
Y el día que decidimos perder la virginidad solemos llevarnos un chasco de narices (es especial las mujeres, por cuestiones fisiológicas más que nada) La primera vez no tiene por qué doler (aunque en muchos casos es así), pero no siempre es fácil debido a muchos factores: nervios, inexperiencia, educación moral, etc.

Después de esa primera experiencia dolorosa sigues intentándolo, talvez con el mismo chico o con otro diferente, en el mismo lapso de tiempo o semanas/meses/años después. Piensas que ahora sí que estás lista para comenzar a disfrutar del sexo en condiciones y te vuelves a llevar otro chasco. Te sigue doliendo la segunda, tercera y cuarta vez que lo haces. La quinta talvez ya no, pero no puedes evitar sentirte defraudada. ¿Era esto lo que me prometían? ¿Por qué a las mujeres en la TV se les ponen los ojos en blanco y sueltan esos gemidos de placer? ¿Estaré haciendo algo mal, tendré algún problema?

Después lo hablas con tus amigas y te das cuenta de que no estás sola. De que no eres la única a la que le duele y que aún no sabe lo que es un orgasmo. Sabes que sólo necesitas tiempo, pero no puede dejar de chocarte que los hombres acepten estos problemas con tanta tranquilidad, en vez de esforzarse por facilitarte las cosas. "A todas las mujeres les pasa", y con esta frase se quedan tan panchos...

En resumidas cuentas, nadie nace aprendido e incluso las cuestiones más básicas y primitivas tienen su dificultad y su proceso de aprendizaje. Hacer el amor también cuesta, aunque parezca mentira. Eso sí, cuando se aprende es lo que mejor te sale...

5 comentarios:

Jabolka dijo...

Vaya vaya!! Una vez que aprendes, o mejor dicho, que te encuentras a uno que tambien ha aprendido y encima se molesta por ti, vaya que si sale bien!! jajaj :P

Y sii, me voy a la zona de montpellier, estoy que me salgo del gozo, jajaja... No me lo pedo creer aun!! Ahora a ver si me actualiza con el france que lo tengo olvidado!! que MIEDO!!!

Sombra de Luna dijo...

jajaja, que razon tienes...la mayoria de las veces nos quedamos a dos velas, nada de ojos en blanco jajaja.
pero bueno, no todos son iguales y algunos si que saben lo que hacen no?

pd: mi primera vez tambien fue un chasco...enfin...jaja

besos

Producciones Bajo Presupuesto dijo...

uyyy, que momentos me hiciste recordar, pero coincido totalmente contigo, hasta despues de algunos intentos es cuando se dizfruta plenamente.

Miri dijo...

Lo bueno tb es que es como andar en bici: nunca se te olvida ;)

Nat dijo...

Concuerdo con Miri, siempre recordarás como montar una bici!
:)