domingo 10 de febrero de 2008

Las cosas de palacio van despacio

Seguimos sin Internet, ya van tres días. Repito el procedimiento del Word con la esperanza de poder colgarlo en cuanto nos arreglen la dichosa conexión, que espero que sea mañana lunes a más tardar. En París se toman muy en serio aquello de “las cosas de palacio van despacio”. Cuando llegas a otro país más “desarrollado” te esperas que las cosas funcionen de forma más ágil que en tu tierra, pero si tu destino es la ciudad de París olvídate. Establecerse en París requiere unas grandes dosis de paciencia y tolerancia. La burocracia es lenta e irritante, pero te tienes que aguantar.

Por ejemplo, hablemos de la CAF, que son las ayudas familiares y al alojamiento que da el gobierno francés (hurra por la France en ese sentido, por que incluso nos la dan a los extranjeros). La primera vez que vine aquí de Erasmus la solicité en el mes de Octubre según llegué, y a finales de Noviembre ya estaba cobrando mi ayuda puntualmente (60€ por un alquiler de 240€ que pagaba yo, se me quedaba en 180€).
Pero claro, eso fue en “la provincia”, como llaman los capitalinos a todo lo que no sea París, y donde curiosamente las cosas funcionan mejor. Aquí solicité la dichosa ayuda a finales de Octubre y aún no he recibido un duro. Comenzaron a tramitar mi dossier en el mes de diciembre (!!!), entonces estando yo de vacaciones en España, me enviaron dos cartas instándome urgentemente a que enviara una copia de mi primera nómina o de lo contrario “sufriría grandes retrasos en el cobro de la ayuda”. ¿No se les ocurrió pensar que siendo yo española probablemente estaría pasando las fiestas en mi país? Pues envié la puñetera fotocopia de la nómina en cuanto llegué en Enero, y según he podido comprobar en la página web, con mi número de allocataire (persona que recibe ayudas) y mi código confidencial, han comenzado a estudiar mi dossier a principios de febrero, menudo cachondeíto...Rocky, que pertenece a otro distrito diferente de París, la solicitó más tarde que yo y lleva ya dos meses cobrando, ¿no es para alucinar? Todavía lo estoy viendo, me van a pagar todo lo que me deben cuando esté a punto de marcharme de España, ya lo veréis; bueno, si es que al final tengo derecho a la ayuda, que espero que sí.

Con la seguridad social tres cuartos de lo mismo: aún no tengo ni la carte vitale (tarjeta de la SS) ni mi número provisional de afiliada, pero eso sí, los casi 200 euros de cotización mensuales me los llevan descontando puntualmente desde el primer mes. Aquí no es como en España, donde el empleador te da de alta automáticamente y tú no tienes que mover un dedo, en Francia eres tú el que tiene que encargarse de todo el papeleo y darte de bruces con la incompetencia y las pocas ganas de trabajar de algunos funcionarios (en ese aspecto creo que hay un empate entre los dos países...) Se han dado casos de asistentes que han recibido por fin su número de seguridad social a la finalización de su contrato en abril, o incluso estando ya en España, qué bonito...Otro día explicaré cómo funciona la SS francesa porque tampoco quiero aburriros con un post eterno.
Ahora pulso Ctrl+G, y guardo con la esperanza de poder colgarlo mañana en el blog, si nos arreglan la conexión de una maldita vez...

P.D: Sigo malita, me he despertado hecha un asquito...